La transición hacia la movilidad eléctrica en España avanza de forma significativa, alcanzando un parque móvil de cerca de 793.427 vehículos enchufables. Este crecimiento ha llevado a España a consolidarse como el cuarto país europeo en matriculaciones de este tipo de vehículos, impulsado por una mejor autonomía, una oferta comercial ampliada y una infraestructura de recarga más desarrollada. Se estima que, si se mantiene esta tendencia, el país podría superar el hito de un millón de vehículos enchufables antes de finalizar 2026.

Sin embargo, esta transición ocurre en un contexto de cambio climático que plantea desafíos serios. España ha vivido años consecutivos de calor extremo, con 2025 registrado como el tercer año más cálido desde 1961, con una temperatura media que superó en 1,1 ºC la media climática. Además, estudios recientes indican que el cambio climático está afectando la dinámica de la meteorización de rocas, es decir, la fractura de los paisajes montañosos, redistribuyendo los riesgos asociados a los desprendimientos. Esto subraya la urgencia de adoptar tecnologías de cero emisiones, como los vehículos eléctricos, para enfrentar la crisis climática y mitigar sus efectos sobre el entorno natural.