Un análisis reciente, fruto del trabajo de 550 expertos de 86 países, alerta sobre el deterioro crítico que enfrentan los océanos. Esta preocupación se detalla en el Barómetro Starfish 2026, que indica que las decisiones tomadas en la próxima década serán vitales para la recuperación de estos ecosistemas. Sin intervención decidida, el daño podría volverse irreversible, afectando no solo a la biodiversidad, sino a la alimentación y la economía de miles de millones de personas.
Entre los datos alarmantes, el informe destaca que el nivel del mar ha aumentado a un ritmo de 4,2 milímetros anuales entre 2012 y 2025, un aumento casi del doble en comparación con décadas anteriores. Además, el estrés térmico ha provocado que el 84,4% de los arrecifes de coral estén en riesgo de blanqueamiento. En este contexto, se ha acordado una inversión de 6.400 millones de dólares por parte de 104 países y organismos internacionales durante la Conferencia Nuestro Océano en Mombasa. Esta movilización busca impulsar la conservación marina, combatir la contaminación y desarrollar una economía azul sostenible.
Con esta financiación, se pretende fortalecer la protección de los ecosistemas marinos, abordar la pesca sostenible con un compromiso de 1.750 millones de dólares y combatir la pesca ilegal. Esta inversión representa un cambio significativo en la política ambiental global, enfocándose en asegurar que las actividades económicas relacionadas con el mar sean responsables y no comprometan la salud del planeta. Los mares, que regulan el clima y sostienen la vida en la Tierra, requieren acción inmediata para evitar un deterioro irreversible.