El norte de Gales se encuentra en situación de sequía desde el 23 de julio, de acuerdo con Natural Resources Wales, debido a un prolongado periodo de calor y escasas precipitaciones. Como consecuencia, localidades como Halkyn, Llay y Penyffordd han experimentado efectos devastadores, incluyendo campos secos y terrenos deportivos inusualmente áridos. La situación se ha agravado con un incendio forestal que ha causado severos daños en la localidad de Halkyn, evidenciando el impacto de estas condiciones climáticas extremas en la agricultura y la vida local.