El Mediterráneo atraviesa una crisis alarmante por la pérdida de biodiversidad y la intensa presión ejercida por actividades humanas. Según recientes informes de expertos reunidos en Ibiza, las poblaciones de especies como el pulpo han disminuido hasta en un 90 %, reflejando un colapso ecológico que amenaza tanto la pesca como la salud del mar. En las últimas dos décadas, las capturas pesqueras han caído hasta un 50 %, evidenciando un deterioro que se agrava por el cambio climático y la sobreexplotación, con cerca de 80.000 embarcaciones operando en sus aguas. La creciente contaminación, especialmente por plásticos, afecta profundamente a la cadena ecológica del Mediterráneo.

Como respuesta a esta situación crítica, los expertos destacan la necesidad de implementar medidas urgentes tales como expandir las áreas marinas protegidas hasta un 20-30 %, lo que permitiría la restauración natural de la biodiversidad. También se plantea la creación de una Ley balear del Mar que contemple una gestión integral para proteger este ecosistema vital. La iniciativa busca promover la cogestión entre diferentes niveles de gobierno, priorizando la pesca artesanal como modo de compatibilizar la actividad económica y la sostenibilidad, clave para garantizar el futuro del mar Mediterráneo.