El mar Caspio, considerado el mayor lago del mundo, está luchando contra una crisis ambiental que avanza silenciosamente, resultado del cambio climático. Las imágenes satelitales evidencian la pérdida de superficie del agua y el consecuente impacto en las comunidades y actividades económicas dependientes del ecosistema. Se estima que esta situación, provocada por el aumento de las temperaturas y la evaporación, podría causar un drástico descenso en los niveles del agua en los próximos 50 años, lo que alteraría el equilibrio ecológico de la región
Los científicos alertan del impacto que esta reducción tiene en la biodiversidad, especialmente en el esturión, especie clave que representa aproximadamente el 90% de la población mundial restante. El descenso del nivel del agua dificulta su ciclo reproductivo y compromete a otras especies que habitan en los humedales de la región. Además, las comunidades costeras ven cómo sus medios de vida, incluyendo la pesca y el turismo, están en peligro.
Frente a esta amenaza, los cinco países que comparten el mar Caspio han reforzado sus mecanismos de cooperación a través de la Convención de Teherán, un acuerdo que promueve el desarrollo sostenible y la protección del medio ambiente marino. La colaboración internacional es vista como un paso crucial para evitar un posible desastre ambiental que afectaría a ecosistemas y poblaciones del planeta.