Recientemente, el Gobierno Vasco ha desestimado la existencia del índice europeo de calidad del aire, lo que ha suscitado críticas de organizaciones ecologistas y ha puesto en duda la fiabilidad de los datos oficiales. Esta afirmación contradice los informes de la Agencia Europea del Medio Ambiente y la información publicada en la propia web del Gobierno Vasco, generando preocupación sobre cómo se presentan los datos de calidad del aire en la región.
Ecologistas han señalado que el uso de parámetros más permisivos puede llevar a una percepción errónea de la gravedad de la contaminación. En Euskadi, ciertos niveles de polución que se consideran problemáticos a nivel europeo aparecen como aceptables en los datos oficiales, lo que podría resultar en impactos adversos en la salud pública, especialmente en la infancia y en poblaciones vulnerables.
El índice europeo de calidad del aire fue actualizado en 2025 para alinearse con las recomendaciones de la OMS, las cuales establecen límites más estrictos debido a la evidencia de efectos negativos de la contaminación en la salud. Ignorar estos estándares puede llevar a políticas públicas inadecuadas y a la continuidad de riesgos ambientales silenciosos que deben ser atendidos con urgencia. Sin un sistema de medición alineado, la efectividad de las medidas para mejorar la calidad del aire puede verse seriamente comprometida.