La transición energética está frecuentemente ligada al desarrollo de energías renovables, aunque un aspecto menos visible está ganando protagonismo: la fabricación de combustible nuclear. La empresa pública ENUSA, que produce este tipo de combustible, reportó un crecimiento significativo en su actividad, duplicando sus beneficios hasta alcanzar los 8 millones de euros en 2025. Este aumento se debe en gran parte a la Fábrica de Juzbado, en Salamanca, que es una de las más avanzadas de Europa en el sector
Durante 2025, ENUSA incrementó su producción de combustible a 251 toneladas, con un 68% destinado a mercados internacionales, principalmente en Bélgica, Finlandia y Francia. Las tensiones geopolíticas han impulsado la necesidad de diversificar proveedores de combustible nuclear, mientras que la empresa española también ha firmado contratos estratégicos para abastecer a centrales en Suecia y Finlandia.
Curiosamente, mientras España mantiene su plan de cerrar sus centrales nucleares entre 2027 y 2035, ENUSA refuerza su presencia internacional. Esta situación plantea una paradoja en la que la industria del combustible nuclear en España crece, a la vez que el país disminuye su capacidad de producción energética a partir de esta fuente, reflejando las complicaciones inherentes a la transición energética actual.