El Gobierno español ha aprobado un extenso plan destinado a la prevención y extinción de incendios forestales para el próximo verano, marcado por temperaturas inéditas y la escasez de precipitaciones. Este plan involucra el trabajo coordinado de hasta trece ministerios y cuenta con la colaboración de las Brigadas de Refuerzo en Incendios Forestales (BRIF), la Unidad Militar de Emergencias (UME) y diferentes cuerpos de seguridad del Estado. Se han movilizado recursos significativos, incluyendo cuatro helicópteros y 32 módulos de lucha, con apoyo de comunidades autónomas como Galicia y Tenerife.
La situación es alarmante, dado que hasta principios de junio han ardido más de 30.000 hectáreas, un número que marca un incremento significativo en comparación con años anteriores. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, enfatizó la crítica situación, mencionando que mayo fue excepcionalmente cálido y seco, lo que acentúa la necesidad de una respuesta efectiva ante las emergencias. Esta estrategia también incluye un sistema de seguros agrarios para afrontar los riesgos asociados a incendios, resaltando cómo la gestión de estos eventos recae mayormente en las comunidades autónomas.
En particular, el Principado de Asturias ha adoptado una nueva estrategia de prevención que prioriza la anticipación y la disminución de riesgos asociados a incendios forestales. Esta estrategia integra herramientas cartográficas y análisis de vulnerabilidad, enfocándose en adaptar las políticas públicas a los efectos del cambio climático, que aumentan la frecuencia y severidad de estos incidentes. La planificación busca proteger a la población y los ecosistemas, mejorando la capacidad de reacción ante emergencias mediante un enfoque más proactivo, con la prevención como eje central de actuación.