Investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) han demostrado que el chotacabras, un ave nocturna mediterránea, depende de la luz lunar para la caza de insectos y la gestión de su energía. El estudio, realizado en el Espacio Natural de Doñana, mostró que durante las fases oscuras del ciclo lunar, la capacidad de los chotacabras para alimentarse disminuye, obligándolos a concentrar su actividad durante los momentos de poca luz, como el amanecer y el atardecer.
Los chotacabras poseen un estómago grande que les permite consumir grandes cantidades de insectos rápidamente, pero su digestión es lenta y esto les limita en noches de luna llena. Carlos Camacho, uno de los autores del estudio, explica que estos pájaros viven al límite de la pobreza energética, y la luz lunar les proporciona un leve alivio en su búsqueda de alimento. Cuando la luz es escasa, tienen que reducir su actividad a un estado de torpor, lo que les ayuda a ahorrar energía al bajar su temperatura corporal.
El estudio también plantea preguntas sobre el impacto de la contaminación lumínica en estos patrones naturales, resaltando su importancia para la conservación de especies nocturnas en el contexto del cambio climático y la alteración de los ciclos bio-ecológicos.