Un lobo adulto fue encontrado muerto por agentes medioambientales en Zamora, presentando dos impactos de bala. Este incidente ha desatado la preocupación de organizaciones ecologistas, como Ecologistas Zamora y ASCEL, que denuncian una alarmante falta de control sobre las prácticas cinegéticas en la región. Ambas entidades han presentado una denuncia formal ante la Fiscalía por un posible delito contra la fauna, subrayando el furtivismo como una de las principales amenazas para la conservación del lobo ibérico.
Los ecologistas sostienen que la muerte del lobo representa no solo una pérdida para la biodiversidad, sino un retroceso en los esfuerzos por mantener el equilibrio ecológico. Destacan la insuficiente supervisión en los cotos de caza y la normativa de emergencia vinculada a la peste porcina africana, que han fomentado un contexto donde el furtivismo puede proliferar. Este caso reabre el debate sobre la gestión de la fauna salvaje y la necesidad de reforzar las medidas de protección y vigilancia para evitar futuros incidentes similares.