El Día Internacional de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía 2026, con el lema «Pastizales: Reconocer. Respetar. Restaurar», subraya la alarmante pérdida de suelo fértil en el planeta y la necesidad de restaurar ecosistemas terrestres. Naciones Unidas enfatiza que la degradación de la tierra afecta a miles de millones de personas y compromete la seguridad alimentaria y los recursos hídricos. Los pastizales, a menudo olvidados, son cruciales para la biodiversidad y la adaptación al cambio climático.

El informe destaca que cada año desaparecen unos 100 millones de hectáreas de tierra, un área equivalente a Egipto. Esto se traduce en un incremento de la vulnerabilidad para miles de millones de ciudadanos. La restauración de tierras degradadas es no solo vital desde un punto de vista ambiental, sino que también genera beneficios económicos significativos, estimando que cada dólar invertido puede devolver hasta 30 dólares.

Además, la promoción de energías renovables, como la solar y eólica, se erige como una respuesta efectiva para ayudar a revertir la desertificación y permitir un desarrollo rural sostenible. El mensaje de la ONU es claro: la acción debe ser inmediata y conjunta para recuperar los ecosistemas afectados y responder ante uno de los mayores desafíos ambientales del siglo XXI.