En España, hay numerosos embalses que han sido construidos pero permanecen sin utilizar por la ausencia de las canalizaciones necesarias. La presa de Siles en Jaén, inaugurada en 2015, tiene una capacidad de 30 hm³ que sigue sin aprovecharse tras una década. Este problema también afecta a otros embalses, como el de Rules en Granada, y se extiende a localidades en Huelva, Zaragoza y Burgos. Esta situación representa no solo un desperdicio de recursos hídricos, sino que también causa daños ecológicos significativos en los cauces fluviales y supone un alto costo económico y social. La gestión hídrica eficiente se vuelve crucial en un país donde la agricultura depende en gran medida del agua disponible.
La fragmentación de competencias entre administraciones complica la solución a este problema, ya que el Estado financia las presas, pero son las comunidades autónomas y otros organismos los responsables de implementar las redes secundarias necesarias. Esta falta de coordinación ha resultado en un verdadero limbo administrativo, donde las obras quedan estancadas y se agrava la situación hídrica en el país. Mientras tanto, el aumento del riesgo de incendios forestales debido al cambio climático, como se observa en la Comunidad de Madrid, destaca la importancia de una gestión ambiental integral que considere tanto recursos hídricos como la prevención de desastres ecológicos.