La hembra de lince ibérico, Satureja, ha sorprendido a los científicos tras cambiar de color, volviendo a sus tonos pardos y anaranjados típicos meses después de haber sido vista casi completamente blanca. Este fenómeno se debe a su muda estacional, pero la Junta de Andalucía aún investiga el porqué de su inusual coloración anterior, descartando albinismo y leucismo como causas. A pesar de no haber podido capturar a Satureja para analizarla de cerca, la comunidad científica prioriza su bienestar y el de su cachorra, observando su comportamiento a través de cámaras de fototrampeo.

El seguimiento de Satureja es fundamental no solo para entender su caso particular, sino también para el éxito de la recuperación del lince ibérico, que ha experimentado un aumento en sus poblaciones en la última década. Sin embargo, los especialistas subrayan que la conservación de la especie va más allá de contar ejemplares; se necesitan esfuerzos para asegurar su hábitat y recursos, como la recuperación de conejos, así como la construcción de corredores seguros. A medida que se continúa el seguimiento de esta singular hembra, el misterio sobre el cambio en su pelaje sigue sin resolverse.