La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha informado que alrededor de 53,2 millones de personas en África oriental se encuentran en situación de riesgo debido a conflictos armados, sequías, inundaciones y enfermedades. Esta crisis se agrava por factores externos, como la crisis del Golfo, que ha incrementado los precios del combustible y afectado las cadenas de suministro a nivel global. Por otro lado, casi 17 millones de personas están desplazadas en la región, y por lo menos 6 millones son refugiados en países vecinos como Uganda, Burundi y Kenia, que enfrentan una creciente presión y recursos limitados.
La inseguridad alimentaria es un problema crítico, con casi 39 millones de personas sufriendo condiciones severas, siendo Sudán, Somalia y Sudán del Sur los más afectados. La escasez de agua, resultado de una sequía severa, junto con recientes inundaciones en ciertas áreas, está creando un panorama de malnutrición alarmante, afectando a millones de niños y mujeres embarazadas. Además, la carga de enfermedades infecciosas, como el cólera, se ha intensificado, especialmente en aquellos lugares donde los sistemas de agua y saneamiento son insuficientes. A pesar de los esfuerzos humanitarios, el déficit de financiación frena las operaciones necesarias para atender a la población afectada.