Los aguacates pueden ser caprichosos en su producción, y es común encontrar árboles sanos que no dan frutos. Para maximizar la producción, se sugiere primero comprender la procedencia del árbol; los injertos son preferibles para garantizar una cosecha adecuada. Además, la polinización se ve favorecida al tener otras variedades cerca.

El uso de compost y mantillo orgánico es vital para mejorar la salud del suelo, retener la humedad y proporcionar nutrientes necesarios. A su vez, el riego debe ser moderado, evitando tanto el encharcamiento como la sequía, especialmente durante la floración. Otras prácticas incluyen la poda adecuada para permitir la entrada de luz y la utilización de agua de arroz fermentada como complemento nutriente.

En España, es esencial verificar los requisitos del clima y del suelo antes de establecer cultivos de aguacate, asegurando un cultivo sostenible que minimice el uso de agua y los impactos ambientales.