China ha iniciado un ambicioso gigaproyecto renovable en la región de Ningxia, diseñado para abastecer de energía limpia a centros de datos. La planta cuenta con una potencia inicialmente instalada de 500 megavatios (MW) de energía solar y 1,5 gigavatios (GW) de energía eólica que se añadirán a finales de este año. La instalación generará aproximadamente 4,3 teravatios hora (TWh) anuales y tiene como objetivo reducir las emisiones de carbono en unas 3,65 millones de toneladas. Este modelo también incorpora un sistema que ajusta la actividad digital según la disponibilidad de energía renovable.

Este proyecto evoca similitudes con iniciativas llevadas a cabo en España, donde centros de datos como el de Madrid Sur y el Green IT Aragón operan utilizando energía renovable. Esta estrategia está alineada con el auge de la inteligencia artificial y la computación en la nube, que demandan un suministro energético sostenible y eficiente.