El incendio forestal declarado en la finca de Las Marismillas, en el Parque Nacional de Doñana, ha intensificado sus llamas, consumiendo unas 400 hectáreas en un contexto de cambio climático que aumenta la frecuencia e intensidad de estos siniestros. WWF ha alertado sobre las elevadas temperaturas inusuales de mayo y ha pedido ampliar los períodos de riesgo alto, establecidos entre el 1 de junio y el 15 de octubre. La organización ecologista subraya que esta situación crítica se ve exacerbada por la falta de agua y la necesidad de revisar los protocolos de prevención de incendios en Andalucía.
El incendio ha suscitado preocupaciones sobre su origen, llevándose a cabo una investigación que apunta a la posibilidad de que haya sido provocado. Según Eloy Revilla, director de la Estación Biológica de Doñana, se espera que la vegetación afectada tenga ciertas posibilidades de recuperarse, ya que las condiciones climáticas actuales no habrían producido un incendio de alta temperatura. Sin embargo, enfatiza la complejidad del control del incendio debido al difícil acceso de la zona y la afluencia reciente de personas, lo que incrementa el riesgo de incendios. La lucha contra las llamas ha involucrado a más de 400 profesionales y múltiples medios aéreos y terrestres, y aunque el incendio está en fase de control, no se descarta que las condiciones climáticas puedan alterar su evolución.