Euskadi ha implementado una red de 488 refugios climáticos a lo largo de once municipios, funcionando como recursos vitales para salvaguardar a la población contra olas de calor cada vez más frecuentes. Estos refugios abarcan bibliotecas, centros cívicos climatizados y parques, y están destinados a proteger principalmente a los grupos más vulnerables, como mayores y niños. Este esfuerzo se sitúa en un contexto de aumento significativo en las temperaturas, donde Euskadi ha registrado un incremento medio de 0,3 grados por década desde 1970, y se prevé un aumento considerable en los días con temperaturas superiores a 35 grados en el futuro cercano.

A nivel nacional, el Gobierno de España ha presentado un ambicioso Programa de Trabajo 2026-2030, que incluye la creación de una Red Estatal de Refugios Climáticos. Esta iniciativa busca estructurar una infraestructura pública que permita a los ciudadanos guarecerse del calor extremo utilizando edificios gubernamentales, en respuesta a los riesgos derivados del cambio climático identificados en el informe ERICC 2025. La red nacional se complementará con las acciones emprendidas en Euskadi, promoviendo un marco coherente y efectivo para enfrentar los desafíos climáticos actuales y futuros, priorizando la salud y el bienestar de la población.