La consejera de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez, ha defendido la implementación de macroplantas de biogás en la región, afirmando que representa una oportunidad para los pueblos. Sin embargo, numerosos colectivos rechazan esta visión, advirtiendo que estas plantas son una estrategia insostenible y una amenaza para el futuro rural. La oposición se materializará en una protesta que se llevará a cabo el sábado en Toledo, organizada por Plataformas Ciudadanas Stop Biometano, que busca dar voz al rechazo social frente a más de 70 proyectos en tramitación.
Voces críticas han señalado que el impulso a las macroplantas está basado en argumentos engañosos y que de hecho, la creación de estas instalaciones podría agravar problemas de residuos y la gestión de desechos agrícolas. Máximo Florín, profesor de Tecnologías del Medio Ambiente, ha manifestado que existen alternativas más viables y sostenibles a la biometanización. Además, se ha denunciado que el Gobierno está favoreciendo intereses empresariales en detrimento del bienestar de los municipios, lo que plantea serias dudas sobre la promesa de prosperidad asociada a estas iniciativas. A medida que se aproximan las protestas, se intensifica el llamado a la defensa del medio rural frente a un modelo que muchos consideran perjudicial para Castilla-La Mancha y su gente.