Un brote de moquillo canino ha impactado severamente a la población de lobos en Wyoming y el Parque Nacional de Yellowstone, llevando a reducir su número a 253 lobos y 14 parejas reproductoras en 2025. Esta cifra es la más baja en 20 años y marca una notable caída del 23% respecto al año anterior. El moquillo, un virus que puede ser letal para los cachorros, ha sido detectado en el 64% de los lobos analizados en la zona noroeste de Wyoming. De los 87 cachorros documentados en 2025, solamente entre 31 y 34 sobrevivieron.
La disminución en la supervivencia de los cachorros plantea serios riesgos para la estabilidad de las manadas, reduciendo su capacidad de crecimiento y reestructuración. En Yellowstone, donde la población de lobos fluctúa entre 83 y 123 ejemplares, solo 17 cachorros sobrevivieron en 2025, el número más bajo registrado. La caída en la población de lobos no solo afecta a la especie misma, sino que podría alterar el equilibrio del ecosistema, impactando a otras especies de fauna en la región, como ciervos y alces, y modificando la dinámica de los carnívoros que dependen de los lobos. A pesar de la gravedad de la situación, biólogos sugieren que algunos lobos aún pueden tener resistencia al virus, lo que podría facilitar una eventual recuperación de la población.