En 2025, Brasil logró reducir la pérdida de vegetación nativa a menos de un millón de hectáreas por primera vez en siete años, según un informe de MapBiomas. La cifra exacta de deforestación fue de 984.794 hectáreas, representando una disminución del 20,6 % en comparación con el año anterior. Sin embargo, el ritmo de destrucción sigue siendo elevado, especialmente en biomas estratégicos como la Amazonía, donde se perdieron 289.478 hectáreas, lo que equivale al tamaño de París.

El informe también advierte que el 99 % de la deforestación relacionada con la minería ilegal se concentra en la Amazonía, afectando gravemente a ecosistemas y comunidades indígenas. La expansión agropecuaria continúa siendo el principal motor de destrucción, con el 99 % de la pérdida de vegetación nativa vinculada a actividades agrícolas y ganaderas. A pesar de los avances reportados, el desafío de proteger áreas naturales y territorios indígenas sigue siendo crucial, dado que el 96 % de las alertas de deforestación en 2025 se debieron a irregularidades legales.