En el contexto de las negociaciones climáticas en Bonn, Brasil ha presentado su hoja de ruta para el fin de los combustibles fósiles, la cual se propone definir una transición energética global que favorezca la justicia social y reduzca la dependencia del petróleo, gas y carbón. Este documento es fundamental para alcanzar las emisiones netas cero para 2050 y busca abrir consensos técnicos validados por expertos antes de la próxima COP31.
La propuesta incluye mecanismos para adaptar las economías de los países, promoviendo el crecimiento económico y la creación de empleo verde. Aunque ha recibido respaldo de numerosos países europeos y latinoamericanos, también ha encontrado resistencias, especialmente de naciones exportadoras de petróleo como Arabia Saudí. A pesar de su carácter no vinculante, la influencia de esta hoja de ruta en las estrategias energéticas mundiales podría ser significativa, estableciendo fundamentos para futuras decisiones climáticas y de inversión en energías limpias.