La localidad de Bosa, en Bogotá, Colombia, es una de las áreas con peores índices de calidad del aire del país, donde los niveles de partículas PM 2,5 superan considerablemente las recomendaciones de la OMS. En respuesta, el Gobierno de Bogotá ha decidido implementar zonas de bajas emisiones, comenzando por Bosa y específicamente en el barrio de Apogeo. El objetivo es mejorar la calidad del aire mediante la creación de ciclovías, más espacios verdes y una mejor infraestructura de transporte. Jaume Rueda, de Breathe Cities, explica que estas zonas suelen localizarse en áreas centrales, pero en Bogotá se prioriza la intervención en sectores con alta vulnerabilidad socioeconómica.
Desde 2013, la ciudad ha reducido la contaminación por partículas en un 24% a través de diversas estrategias, incluyendo la electrificación del transporte público. La flota de TransMilenio, el sistema de autobuses de la ciudad, ha renovado sus vehículos a modelos eléctricos, logrando reducir en un 88% las emisiones de material particulado. Sin embargo, Bogotá enfrenta desafíos continuos debido al crecimiento poblacional y a las fuentes de emisión difíciles de mitigar, como el transporte de mercancías. A pesar de ello, este enfoque integral que incluye transporte, espacios verdes y participación comunitaria constituye un ejemplo relevante de cómo mejorar la calidad del aire puede ser también una acción en pro de la salud pública y la sostenibilidad.