Barcelona ha propuesto un innovador sistema de pavimentación que incorpora biochar, un biocarbón derivado de huesos de aceituna, como parte de su estrategia para reducir emisiones de CO₂. Este novedoso material será probado en el marco del reto urbano 'La sección de calle del siglo XXI', con el objetivo de disminuir la huella climática de las calles sin comprometer la resistencia o durabilidad. Según la Diputación de Barcelona, el uso de biochar podría ahorrar hasta un 76% de CO₂ durante el proceso de fabricación del asfalto tradicional.

El proyecto, presentado por Agustí i Masoliver (AMSA) y Asfaltos y Construcciones Elsan (ELSAN), cuenta con el apoyo de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) y la participación de la empresa Carboliva. Este avance transforma un residuo agrícola en un material útil para la infraestructura urbana, alineándose con principios de economía circular. Sin embargo, la implementación real marcará la diferencia, ya que la tecnología requiere evaluación en condiciones de uso cotidiano, con un seguimiento programado que culminará en 2028.

Se busca que el nuevo pavimento no solo reduzca emisiones, sino que también mantenga un rendimiento adecuado frente a condiciones climáticas y tráfico. El Ayuntamiento de Barcelona espera que estos esfuerzos contribuyan a hacer las calles más sostenibles y responsables ambientalmente a medida que se desarrollan y se prueban nuevas tecnologías.