El verano de 2026 trae consigo una de las redes de protección climática más amplias de Europa en Barcelona, que ha crecido hasta 500 refugios climáticos. Estos espacios, que incluyen bibliotecas, parques y establecimientos colaboradores, están diseñados para proteger a la población de los efectos del calor extremo, mejorando así la resiliencia urbana ante fenómenos climáticos frecuentes.
La nueva red garantiza que el 99,2 % de los residentes tenga acceso a un refugio a menos de diez minutos a pie, lo que ayuda a mitigar las desigualdades entre diferentes distritos. A medida que aumentan las olas de calor, la importancia de estos refugios se manifiesta en la reducción del impacto médico en la población vulnerable, permitiendo un descanso y una hidratación adecuadas.
Las bibliotecas públicas jugarán un rol destacado ofreciendo espacios climatizados y actividades culturales, mientras que más de sesenta microrrefugios privados, como farmacias, proporcionarán pausas breves de alivio frente al calor. A pesar de los desafíos que presenta el cierre temporal de instalaciones en agosto, la cobertura es significativamente mejor que en años anteriores. La expansión de esta red refleja un esfuerzo significativo por parte del Ayuntamiento de Barcelona para afrontar el cambio climático y proteger la salud pública de sus ciudadanos.