Los datos históricos del Observatorio Meteorológico de El Retiro, analizados por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), confirman un notable cambio climático en Madrid. Las noches tropicales, esas en las que la mínima no baja de 20 grados Celsius, han pasado de aproximadamente 7 a más de 35 en unas pocas décadas, lo que representa un incremento de más del 500%. Esta tendencia, influenciada por el calentamiento global y la urbanización, impacta negativamente en el descanso de los ciudadanos, aumentando el estrés térmico.
Además, las temperaturas medias anuales han aumentado cerca de 2 grados, alcanzando los 15.4 grados entre 1991 y 2020, lo cual no solo transforma la estacionalidad, sino que también reduce la frecuencia de heladas, consolidando veranos cada vez más largos y calurosos. Este fenómeno es exacerbado por la isla de calor urbana en Madrid, que retiene el calor acumulado en la infraestructura durante la noche.
Por otra parte, el riesgo de incendios forestales en España, relacionado a olas de calor, se mantiene preocupante. La especialista de WWF, Lourdes Hernández, destaca que el abandono rural y la falta de prevención, junto al cambio climático, son causas estructurales que agravan esta problemática. El informe de WWF resalta la importancia de aumentar la inversión en medidas de prevención, ya que actualmente solo el 12% de los recursos se destina a esa área, revelando la necesidad de transformar la gestión de incendios en una prioridad para la seguridad civil.