Durante este mes, se han registrado numerosos encuentros con enjambres de abejas en parques y fachadas de las ciudades españolas. Este fenómeno se debe al proceso natural de la enjambrazón, que ocurre cuando una colmena busca un nuevo hogar tras crecer significativamente. Las condiciones de este año, que incluyen un clima húmedo y una floración abundante, han incrementado la aparición de estos enjambres en entornos urbanos.
Los servicios de emergencia aconsejan mantener la calma y evitar acercarse a los enjambres, ya que generalmente no representan un peligro, ya que las abejas están más enfocadas en proteger a su reina que en atacar. En caso de un enjambre cerca de un hogar, es recomendable cerrar ventanas y mantener la distancia, además de contactar a los bomberos o a emergencias si hay riesgo. Legalesmente, las abejas melíferas están protegidas y su objetivo es ser reubicadas en lugar de eliminarse.
Las abejas son imprescindibles para la polinización, un proceso vital para la salud de los ecosistemas y la producción agrícola; más del 75% de los cultivos alimentarios dependen en alguna medida de este servicio ecológico. Por lo tanto, el aumento de los enjambres en las ciudades no solo resalta la capacidad de adaptación de la fauna urbana, sino también la importancia de fomentar una coexistencia armoniosa con la naturaleza.