Un grupo de investigadores de la Universidad de Barcelona ha presentado un bioplástico biodegradable elaborado a partir de almidón de patata. Este material representa un avance significativo en la producción sostenible, ya que puede ser elaborado mediante una bacteria modificada por ingeniería genética, específicamente la técnica CRISPR-Cas9. De esta forma, el almidón se transforma en bioplástico en tan solo 24 horas, lo que promete facilitar la transición hacia una economía más circular y respetuosa con el medio ambiente.

La producción de bioplásticos desde recursos agrícolas locales no solo tiene beneficios ambientales, sino que puede estimular la economía rural y generar empleos en el sector agrícola. Este bioplástico, que se degrada más fácilmente que los plásticos convencionales, puede jugar un papel importante en la lucha contra la acumulación de residuos plásticos, contribuyendo así a mitigar uno de los principales desafíos ambientales actuales, la contaminación por plásticos.

El desarrollo de esta tecnología sugiere que la combinación de biotecnología, uso de recursos renovables y prácticas de economía circular puede abrir nuevas oportunidades en la fabricación sostenible. Se espera que, si se amplía la producción, este bioplástico adquirido de almidón de patata se convierta en una solución clave para reducir la dependencia de los plásticos derivados del petróleo.