La Agencia de Meteorología (Aemet) ha atribuido el fenómeno conocido como la 'burbuja fría' en el Atlántico Norte al cambio climático inducido por la actividad humana. Esta burbuja, localizada al sur de Groenlandia, está experimentando un enfriamiento, a diferencia de la tendencia general de calentamiento en los océanos.
Se ha identificado que este enfriamiento se relaciona con el debilitamiento de la AMOC, una corriente oceánica crucial que transporta calor desde las latitudes bajas hacia el norte. Aemet destaca que esta alteración del flujo de calor puede tener efectos significativos, incluyendo inviernos más fríos en el noroeste de Europa y una posible reducción de las precipitaciones en el sur del continente. Este fenómeno se considera una advertencia sobre los posibles cambios climáticos devastadores que aún podrían ocurrir si no se aborda adecuadamente el calentamiento global.