La ciudad de Zaragoza ha puesto en marcha una amplia red de más de 60 refugios climáticos con el objetivo de ofrecer protección a la población ante el aumento de temperaturas y el riesgo de olas de calor. Estos espacios públicos, incluyendo centros cívicos y bibliotecas, estarán disponibles durante los días más calurosos del verano, y se han adaptado para garantizar un ambiente saludable.

La iniciativa también contempla la reducción de tarifas en las piscinas municipales y la instalación de nuevos dispensadores de agua potable. Además, se han creado puntos de refresco en zonas específicas de la ciudad, contribuyendo así a la estrategia de confort térmico urbano. Se espera que estas medidas minimicen el impacto del calor en los colectivos más vulnerables, como personas mayores y niños, a través de campañas de prevención y hábitos de autoprotección.

Con más fuentes de agua disponibles y espacios acondicionados, Zaragoza busca adaptarse a la realidad de veranos cada vez más largos y calurosos, mejorando así la salud pública y fomentando la resiliencia de sus ciudadanos frente al cambio climático.