Carlos Vázquez, director general de Qwello España, ha advertido que la transición hacia el vehículo eléctrico podría alargarse hasta 15 años en España si no se implementan puntos de carga lenta en las zonas residenciales. Un problema significativo es que el 70% de la población carece de plaza de garaje, lo que les impide cargar sus coches en casa y, por tanto, dependen de la infraestructura pública, que a menudo es insuficiente y de mala calidad.

El coste de la recarga ultrarrápida se asemeja al de los combustibles fósiles, lo que podría disuadir a potenciales conductores de eléctricos a menos que se ofrezca un ahorro considerable. A pesar de contar con más de 53,000 puntos de carga en el país, Vázquez señala que 16 de los 21 distritos de Madrid no tienen acceso a estos puntos. Además, el despliegue de cargadores lentos no generaría coste alguno para las arcas municipales ya que la inversión sería asumida por la empresa.

Para activar un verdadero crecimiento en las ventas de vehículos eléctricos, se requiere una red amplia de cargadores públicos accesibles y económicos. Qwello ha identificado que tras alcanzar el 10% de adopción del vehículo eléctrico, el crecimiento hacia un 80% es más rápido, especialmente ahora que hay modelos más asequibles disponibles en el mercado.