La planta de Mercedes-Benz en Vitoria ha inaugurado la producción en serie de su vehículo 100% eléctrico VLE, diseñado para ser el producto estrella de la fábrica. Con una inversión cercana a 1.000 millones de euros, las instalaciones han sido modernizadas y adaptadas para acoger este modelo innovador, que ofrecerá una autonomía de más de 700 kilómetros y capacidades avanzadas de conectividad. Esta apuesta no solo mejora la eficiencia energética del vehículo, sino que también transforma la planta vasca en un centro estratégico para Mercedes-Benz, consolidando su reputación a nivel mundial.
La compañía ha implementado un tercer turno de trabajo desde el 13 de julio para aumentar la capacidad de producción en la planta, que da empleo a alrededor de 5.000 trabajadores y genera actividad para unas 40.000 personas de forma indirecta. Este nuevo monovolumen es parte de una línea de vehículos eléctricos que pretende redefinir la movilidad eléctrica en el mercado europeo. Sin embargo, el desarrollo de la infraestructura de carga en España permanece como un desafío a superar para asegurar el éxito de este tipo de iniciativas en el país.
La Mercedes-Benz VLE eléctrica no solo ofrece una notable autonomía, sino que también establece estándares en cuanto a carga rápida, permitiendo recuperar hasta 355 kilómetros en solo 15 minutos. Con capacidad para hasta ocho pasajeros y un enfoque en el confort y la tecnología, este modelo simboliza un movimiento industrial clave hacia un futuro de transporte más sostenible y eficiente. La entrada en producción de este vehículo está enmarcada en un contexto donde la competencia mundial en el sector eléctrico se intensifica, planteando una respuesta decisiva de Europa frente a otros mercados dominantes.