La expansión de la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos en Europa ha cambiado en los últimos años, disminuyendo el temor a la falta de cargadores. Según el análisis de Transport & Environment, a finales de 2025 había más de 1,1 millones de puntos de recarga en la Unión Europea, superando en gran medida las matriculaciones de vehículos eléctricos. Aunque España avanza rápidamente en la instalación de recarga ultrarrápida, aún presenta deficiencias en su red de cargadores.
El reglamento AFIR establece que cada país debe proporcionar una potencia mínima de 1,3 kW por cada coche eléctrico. A pesar de que España ha reportado un crecimiento significativo, se estima que necesita realizar al menos 22 actualizaciones en estaciones de carga para cumplir completamente con los requisitos europeos, más que cualquier otro país. La mejora en esta infraestructura es crucial para facilitar el uso de vehículos eléctricos y contribuir a la transición hacia una movilidad más sostenible.