Las mascotas de rasgos extremos, tales como los animales con hocicos muy cortos o enanismo, están en el centro de una controversia creciente en Europa, impulsada en gran medida por la exhibición de estas criaturas como símbolos de estatus en las redes sociales. Celebridades e influencers han popularizado estos animales que, aunque considerados adorables por muchos, enfrentan serios problemas de salud debido a las modificaciones físicas resultantes de la cría selectiva. Veterinarios de todo el continente han alertado sobre las múltiples consecuencias sanitarias, incluyendo dificultades respiratorias, problemas cardiovasculares, óseos y neurológicos, que derivan de la búsqueda estética en la cría de mascotas. Estas tendencias no solo afectan la calidad de vida de los animales, sino que también conducen a un aumento de abandonos cuando los propietarios se enfrentan a los costes de tratamientos por enfermedades crónicas.
Ante esta problemática, el Parlamento Europeo ha aprobado un nuevo reglamento que prohíbe la cría de animales con rasgos perjudiciales para su salud. La normativa incluye medidas como la identificación obligatoria mediante microchip de todos los perros y gatos importados a la UE, así como restricciones en la cría entre animales emparentados para prevenir la transmisión de enfermedades genéticas. Al hacerlo, las instituciones buscan frenar las prácticas comerciales irresponsables y promover un modelo de tenencia responsable que priorice el bienestar animal sobre la estética. La preocupación por el bienestar de estas mascotas urge a una revisión de la percepción que la sociedad tiene sobre los animales de compañía, que no deben ser considerados meros accesorios de moda.