La reciente propuesta de reforma a la Ley de grandes simios ha generado fuertes críticas por parte de organizaciones animalistas como Proyecto Gran Simio y Fundación Animal Guardians. Estas entidades han trasladado al Congreso una alternativa que prioriza derechos individuales sobre un enfoque conservacionista, argumentando que el borrador actual no presenta garantías suficientes de protección para los grandes primates.
Entre las principales críticas se encuentra la continuidad de prácticas como la cría en cautividad y la experimentación, las cuales son consideradas altamente perjudiciales para el bienestar de los animales. Las organizaciones advierten que el marco legal actual podría suponer un retroceso en comparación con las expectativas sociales y los estándares de protección previamente alcanzados. Entre sus propuestas, se destaca la prohibición total de la cría en cautividad y la regulación estricta de la experimentación, junto a una mejora en la supervisión de los zoológicos para evitar conflictos de interés.
El debate que se abre con esta ley es de gran relevancia, ya que busca establecer un marco normativo acorde a la evolución del derecho animal moderno, centrándose no solo en la conservación de las especies, sino también en el bienestar individual de los mismos. Las organizaciones promueven un modelo que no solo refine las prácticas actuales, sino que también transforme la relación entre humanos y animales, asegurando así un estándar más alto de cuidado y respeto hacia estos seres altamente inteligentes y vulnerables.