La mejora de la calidad del aire en China, resultado de un plan nacional que busca reducir la contaminación desde 2013, ha llevado a una notable disminución de aerosoles de sulfato en la atmósfera. Sin embargo, varios estudios advierten que esta reducción podría estar acelerando el calentamiento global. Los aerosoles de sulfato, aunque perjudiciales para la salud, habían ejercido un efecto de enfriamiento en el planeta al reflejar parte de la luz solar. Con su disminución, se establece una conexión creciente entre esta mejora local y el calentamiento del Ártico, ya que cambios en la carga de aerosoles pueden desplazar la trayectoria de ciclones invernales hacia el norte, potenciando actividades meteorológicas que rompen el hielo ártico.

Investigaciones recientes han indicado que este cambio en la trayectoria de las tormentas, ligado a una reducción sostenida del 75% en las emisiones de dióxido de azufre, puede incrementar las temperaturas en el Ártico. Aunque esta información no contradice la necesidad de limpiar el aire, subraya la importancia de equilibrar estas medidas con reducciones significativas de gases de efecto invernadero. En resumen, mientras se avanza hacia un aire más limpio, el calentamiento global puede intensificarse si no se actúa de manera simultánea sobre las emisiones contaminantes.