La vida de Nilesh Mandikar, agricultor de 30 años en Ambethan, India, ha cambiado drásticamente debido a la contaminación generada por fábricas que producen componentes para automóviles, incluidos los eléctricos, que se envían a Europa. Según un reportaje de Follow the Money, estas fábricas, como Motherson Sumi, vierten aguas residuales tóxicas que degradan la tierra y contaminan las fuentes de agua. Mandikar y otros agricultores han tenido que abandonar la agricultura debido a la constante disminución de las cosechas, relacionadas con la toxicidad del suelo y el agua. En su comunidad, el 90% de los agricultores ha dejado de cultivar.

La contaminación no solo afecta la agricultura, sino que también provoca problemas de salud en la población, como alergias y enfermedades graves. Las fábricas, muchas de ellas proveedoras de marcas automotrices europeas como Volkswagen y Renault, ignoran las normativas ambientales y continúan violando los límites de toxicidad. A pesar de repetidas denuncias y protestas por parte de los residentes, las autoridades han demostrado ser ineficaces en su regulación y control. La situación resalta la paradoja de que la transición hacia vehículos eléctricos, promovida por políticas de sostenibilidad en Europa, puede estar contribuyendo a la destrucción ambiental en lugares como Ambethan, exacerbando desigualdades entre países desarrollados y en desarrollo.