Las praderas marinas y marismas costeras de España y Portugal son responsables del almacenamiento de cerca de 95 millones de toneladas de CO₂, lo que representa aproximadamente el 25% de las emisiones anuales registradas por ambos países en 2022. Publicado en la revista Marine Pollution Bulletin, este estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) subraya la necesidad de conservar estos ecosistemas en las estrategias climáticas, ya que no solo previenen la liberación de carbono a la atmósfera, sino que también mantienen su función como sumideros activos de gases de efecto invernadero.
Este trabajo, que contabiliza 1.976 kilómetros cuadrados de ecosistemas costeros, revela que las praderas marinas tienen la capacidad de capturar y almacenar carbono durante milenios. En particular, se destaca el papel de las praderas de Posidonia oceánica, esencial para la captura de carbono y la conservación de la biodiversidad marina. A pesar de su capacidad para absorber anualmente unos 0,15 millones de toneladas de CO₂, la degradación por actividad humana podría liberar entre 1,3 y 5,6 millones de toneladas de CO₂ en los próximos 30 años. Esto convierte a estos ecosistemas en potenciales focos emisores de dióxido de carbono, acelerando aún más el cambio climático. Por tanto, los investigadores instan a integrar la protección y restauración de estos hábitats en las políticas climáticas nacionales e internacionales, enfatizando que su conservación es más eficiente y económica que las soluciones artificiales de captura de carbono.