Las bebidas energéticas han suscitado una creciente preocupación sanitaria, especialmente entre menores y jóvenes. Una revisión de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) encontró que 60 de 71 productos analizados contenían niveles de cafeína superiores a los 150 miligramos por lata, límite considerado seguro para adolescentes de 50 kilos según la EFSA. El consumo habitual de estas bebidas se ha normalizado entre estudiantes y deportistas, quienes las utilizan para mejorar su rendimiento y combatir el cansancio. Sin embargo, esto conlleva graves riesgos como ansiedad, insomnio y problemas cardiovasculares.

Los especialistas advierten que la combinación de bebidas energéticas con alcohol aumenta peligros, pues la cafeína puede ocultar efectos del alcohol y fomentar comportamientos de riesgo. Ante esta realidad, el Ministerio de Consumo de España está considerando prohibir la venta de estas bebidas a menores de 16 años y aplicar restricciones más severas dependiendo del contenido de cafeína. La OCU apoya estas medidas y sugiere avisos más visibles sobre los riesgos asociados, anticipando un debate más amplio sobre la regulación de estas bebidas.