El Congreso de los Diputados debate la posibilidad de eliminar varios vuelos cortos en España con el fin de disminuir el impacto climático de la aviación. Este enfoque, respaldado por expertos en movilidad sostenible y organizaciones ambientales, prioriza el uso del tren en rutas donde los tiempos de viaje son competitivos.

Entre las rutas que podrían verse afectadas se encuentran Madrid-Barcelona, Madrid-Valencia y Madrid-Málaga, que representan una parte significativa de las emisones del sector. En 2019, estas once rutas generaron más de 50.000 operaciones aéreas y aproximadamente 400.000 toneladas de CO₂, lo que equivale al 12 % de las emisiones totales de la aviación nacional.

Además de promover el ferrocarril, se propone revisar las ventajas fiscales del transporte aéreo, incluyendo la eliminación de exenciones impositivas y la implementación de nuevos impuestos sobre los billetes de avión. Este cambio, junto con ejemplos de control aeroportuario, como el de Schiphol en Ámsterdam, podría colocar a España en una posición de liderazgo en la reducción de emisiones y en el cumplimiento de compromisos climáticos.