Portugal ha puesto en marcha un sistema de depósito y reembolso para envases que incentiva a los consumidores a reciclar mediante un pago de 10 céntimos por cada botella o lata devuelta. Este modelo, conocido como ‘Volta’, evolucionará la forma en que la población interactúa con los residuos y busca lograr un objetivo de reciclaje del 90 % para 2029, en línea con las exigencias de la Unión Europea.

Con casi 11.000 puntos de recogida repartidos por el país, que incluyen tanto puntos automáticos como manuales, este sistema ha sido diseñado para facilitar la participación ciudadana. Los reembolsos se pueden recibir en forma de cupones canjeables o a través de opciones digitales, y también existe la posibilidad de donar el monto a organizaciones benéficas. Además de su función ambiental, se espera que genere alrededor de 1.500 empleos directos e indirectos, apoyando así la economía local.

Este tipo de iniciativas demuestra cómo el incentivo económico puede cambiar hábitos de consumo y reducir la cantidad de residuos, marcando un camino a seguir para otros países europeos en la búsqueda de una economía más circular y sostenibles.