El 1 de mayo de 2026, se activó provisionalmente el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, después de más de 25 años de negociaciones. Este pacto, que abarca a más de 700 millones de consumidores y cerca del 30% del PIB mundial, representa una gran ocasión para las empresas españolas. Con aproximadamente 1.709 firmas españolas presentes en la región, que equivalente al 37% de las inversiones españolas en el exterior, se espera que el acuerdo genere una reducción de más del 90% de aranceles, con un ahorro estimado para España de alrededor de 500 millones de euros anuales.
No obstante, el éxito de esta nueva realidad operativa dependerá de la preparación de las empresas. Aunque el vínculo cultural entre España y América Latina puede facilitar la entrada de negocios, es fundamental que las empresas se adapten a las diferencias operativas y culturales de cada país. Muchos pueden tener problemas si no optimizan sus procesos internos antes de intentar expandirse hacia el otro lado del Atlántico. Las lecciones más importantes de esta expansión incluyen la necesidad de establecer protocolos operativos que se ajusten a las realidades locales y de garantizar que la experiencia del cliente esté bien estructurada desde el inicio.
Con un aumento significativo de la inversión extranjera directa en América Latina, la ventana de oportunidad está abierta. Sin embargo, aquellas compañías que se preparen adecuadamente y potencien su operativa serán las que logren tener un impacto positivo en este nuevo escenario de negocio transatlántico.