La reciente decisión de Terra Firma de detener el sacrificio de hasta 20.000 aves autóctonas en el Territorio del Norte de Australia ha sido recibida favorablemente por grupos ecologistas. Inicialmente, se había autorizado a Newcastle Waters Station a eliminar 15.000 cacatúas rosadas y 5.000 corellas pequeñas, bajo el argumento de que estas aves estaban causando daños en las tierras ganaderas. Sin embargo, la empresa no había estado al tanto de la solicitud de dicha licencia. Aunque el permiso para el sacrificio no ha sido formalmente revocado, la compañía ha decidido paralizar la matanza, lo que permite a miles de aves continuar en libertad.

Los ecologistas han expresado su preocupación no solo por el sacrificio, sino también por el impacto del uso de alfacloralosa, un agente químico que podría afectar a especies no deseadas. La explotación se encuentra en proximidad a Lake Woods, un humedal que alberga una variedad de aves acuáticas, lo que ha suscitado la necesidad de reconsiderar métodos de control de población aviar que no impliquen la muerte de las aves. A medida que la administración local evalúa alternativas, persisten interrogantes sobre la legalidad y la justificación de las autorizaciones concedidas inicialmente.