A finales de enero y principios de febrero de 2026, Florida experimentó una ola de frío que llevó a la caída de iguanas verdes de los árboles, fenómeno inusual en este estado. Las temperaturas alcanzaron niveles no vistos desde 1989, con registros de hasta 2 °C en Miami. Muchas iguanas fueron encontradas aturdidas, pero no muertas, y se estima que 5.195 de estas iguanas fueron retiradas del medio natural en dos días, según la Florida Fish and Wildlife Conservation Commission (FWC).

La caída de las iguanas es un resultado del cambio en su metabolismo, que se frena ante las bajas temperaturas. Estos reptiles son ectotermos y dependen del calor ambiental para regular su temperatura corporal. Durante este episodio, se les recomendó a los ciudadanos no tocar a las iguanas encontradas y evitar llevárselas a casa, debido a su estatus como especie invasora que produce impactos negativos en la biodiversidad local. Este evento también resalta la realidad de los cambios climáticos que pueden desestabilizar los ecosistemas locales y los seres vivos que los habitan.