Los analistas del agua en España continúan advirtiendo sobre el riesgo latente de sequías, a pesar de que los embalses reflejan una abundancia momentánea de agua. Jorge Rodríguez Chueca, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, enfatiza que la situación actual de 46.752 hectómetros cúbicos embalsados no ofrece garantías a largo plazo. La percepción de tranquilidad que genera esta abundancia puede llevar a una relajación en el consumo, aumentando así el riesgo de escasez futura. Actualmente, el uso de agua se sitúa en alrededor de 32.000 hectómetros cúbicos anuales, lo que plantea serios interrogantes sobre la sostenibilidad hídrica en el futuro.

La planificación hídrica es esencial y su falta puede convertir una situación de abundancia en crisis. El embalse de Almendra, por ejemplo, está al 90,37% de su capacidad, notablemente por encima de la media de los últimos 10 años. Sin embargo, este dato no elimina el riesgo de sequía. Los expertos advierten que las sequías más severas a menudo se gestan no en los periodos secos, sino precisamente durante los años de abundantes precipitaciones, cuando se otorgan nuevas concesiones de agua que pueden resultar estructurales. Por lo tanto, es crítico adoptar un enfoque de gestión del agua que tome en cuenta la variabilidad climática y ajuste el consumo a los periodos más secos posibles. Herramientas como el Índice de Precipitación Estandarizado (SPI) son fundamentales para detectar déficits de lluvia antes de que se conviertan en problemas graves, y la cultura del ahorro y el uso racional del agua se constituyen como elementos clave para la gestión hídrica futura.