Oceana ha hecho un llamado a que se apliquen rigurosamente las normas pesqueras de la Unión Europea, enfatizando que el problema radica en la ejecución desigual de estas regulaciones más que en la normativa en sí. La organización asegura que un cumplimiento estricto no solo beneficiaría la sostenibilidad del sector, sino también la competitividad y la seguridad alimentaria en Europa.

Desde la implementación de la Política Pesquera Común en 2013, se ha evidenciado que la gestión científica de las pesquerías puede conducir a un aumento de las poblaciones de peces explotadas de manera sostenible. Sin embargo, en regiones como el Mediterráneo, la sobrepesca sigue siendo un grave problema. Oceana subraya la urgencia de que todos los Estados miembros respeten las cuotas biológicas para evitar el colapso de los recursos compartidos.

La situación de las Áreas Marinas Protegidas también es preocupante, ya que muchas no cumplen su función de conservación, permitiendo prácticas perjudiciales como la pesca de arrastre. La falta de eficacia en estas áreas limita su capacidad real para contribuir a la restauración de los ecosistemas marinos. Por último, Oceana demanda mayor transparencia en el mercado pesquero, para asegurar que los consumidores están informados sobre el origen y la sostenibilidad de los productos del mar que consumen.