Un estudio internacional ha logrado una significativa mejora en la estimación de la edad de los anfibios, gracias a un método basado en el seguimiento de poblaciones en la Comunidad de Madrid durante 17 años. Este avance es crucial en el contexto actual, donde los anfibios enfrentan una serie de amenazas, incluyendo sequías extremas, enfermedades emergentes y pérdida de hábitats. Conocer la edad de estos animales permitirá anticipar riesgos de colapso en sus poblaciones.

Los investigadores han establecido una relación entre el tamaño corporal y la edad de diversas especies amenazadas, utilizando modelos demográficos junto a técnicas de captura y recaptura. Este enfoque no invasivo ha permitido segmentar generaciones jóvenes con mayor precisión. El método resulta esencial, ya que la disparidad en el crecimiento de los anfibios dificultaba la interpretación de su estructura poblacional, limitando la capacidad para prever declives demográficos.

La investigación destaca la importancia de los programas de seguimiento a largo plazo en la ecología, que generan datos valiosos para la conservación. De hecho, el nuevo enfoque se propone como un sistema de alerta temprana frente a la disminución de poblaciones de anfibios, señalando la necesidad de mantener vigentes estos proyectos de monitorización para responder a las crecientes amenazas ambientales, como el cambio climático y la contaminación de los ecosistemas acuáticos.