Marruecos ha iniciado un importante desarrollo en su infraestructura hídrica al expandir significativamente su red de sistemas atrapanieblas en la cordillera del Anti-Atlas. Esta tecnología innovadora tiene como objetivo capturar la humedad presente en el aire y convertirla en agua usable. Al integrar este enfoque con las tradicionales plantas desalinizadoras y presas, Marruecos busca responder a los desafíos de la sequía de una manera más eficiente y sostenible.
Las nuevas instalaciones, situadas a más de 1.200 metros de altitud, utilizan mallas de polímeros de alta resistencia para atrapar las microgotas de agua de la niebla atlántica. Este proceso ha mejorado notablemente las condiciones de vida de la población en áreas como Aït Baâmrane, donde antes pasaban horas buscando agua. Ahora, el agua recolectada se distribuye directamente a los hogares, facilitando el acceso y elevando las tasas de escolarización infantil. Esta estrategia no solo aborda la crisis hídrica, sino que también está revolucionando la economía local al fomentar la agricultura y la ganadería.
Marruecos se posiciona así como un modelo de adaptación climática, demostrando que la solución a la falta de agua puede encontrarse en el aire mismo, apostando por métodos sostenibles y de bajo costo en lugar de depender de tecnologías altamente energéticas y contaminantes.