Un estudio del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC) sobre la población cantábrica de osos pardos ha revelado que, a medida que la competencia por aparearse con las hembras aumenta, los machos intensifican su comunicación. A través de más de 15.000 días de grabaciones realizadas con cámaras trampa, los científicos observaron un incremento notable en la frecuencia de huellas olorosas y el frotamiento en árboles durante la época de celo. Estos comportamientos son cruciales para atraer a las hembras y advertir a los rivales.
El estudio, que incluyó la instalación de cámaras en 14 árboles de marcaje entre 2016 y 2024, evidencia también que los machos no solo se limitan a dejar señales en áreas menos perturbadas, sino que se atreven a aumentar su actividad diaria en zonas con presencia humana. Este cambio podría resultar en un mayor número de encuentros entre osos y humanos, lo que subraya la necesidad de adaptar las estrategias de gestión ambiental. Los investigadores indican que la actual población de osos pardos en esta región ronda los 400 individuos, y una mayor competencia podría seguir intensificando estas interacciones durante la época de reproducción.