El Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes, ubicado en el norte de Perú, representa un ecosistema esencial que está bajo constante amenaza debido al narcotráfico, la pesca ilegal y diversas presiones ambientales. Con más de 2.972 hectáreas, es el mayor bosque de manglar del país, albergando una rica biodiversidad que incluye especies como flamencos, cangrejos rojos y más de cien aves. Este refugio no solo es vital para el medio ambiente, sino que también es un recurso fundamental para las comunidades locales, que dependen de actividades sostenibles como la pesca de cangrejo rojo y conchas negras.
La situación se complica por la violencia que afecta a los pescadores, quienes se ven obligados a modificar sus horarios de trabajo. En medio de este contexto, se ha introducido un proyecto innovador de carbono azul, que busca medir y certificar el carbono almacenado en los manglares. Este proyecto tiene como objetivo que el carbono capturado se traduzca en créditos de carbono, generando una nueva vía de financiación para la conservación del santuario. El estudio liderado por Dely Ramos indica que hay aproximadamente 1.786.486,35 megagramos de carbono almacenados en estos manglares, lo que equivale a unas 6,55 millones de toneladas de CO₂ no liberadas a la atmósfera.
No obstante, el éxito de este proyecto depende de un marco legal robusto y de la inclusión de las comunidades locales en los beneficios derivados de la venta de créditos de carbono. Los expertos subrayan que es fundamental que el enfoque del proyecto no se limite a la conservación de los árboles, sino que también apoye la economía de las familias que dependen del ecosistema. Así, la combinación de preservación ambiental y desarrollo económico se hace más necesaria que nunca para asegurar el futuro de este invaluable recurso natural.